Coaching de Vida
Coaching de Vida
¿Cómo se desarrolla una conversación de Coaching?

¿Cómo se desarrolla una conversación de Coaching?

Tanto en el coaching de vida como el coaching espiritual, se desarrollan por etapas.

Estas etapas son comunes a todos los procesos de coaching y no siempre aparecen en el mismo orden. Estos procesos se dividen en sesiones que avanzan según determinadas fases, las cuales duran una hora cada una, aproximadamente.

En el proceso de conversación de coaching, se parte de la premisa de que el coachee (cliente) es quien cuenta con la mayor y mejor información para resolver las situaciones a las que se enfrenta, y los posibles obstáculos que se pueda encontrar en el camino.

En este sentido, el proceso requiere básicamente de los siguientes pasos:

Asunto: Es un paso importante porque permite centrar la sesión en un tema específico, con la mayor precisión posible, esto ayudará a diseñar el camino y el proceso a seguir. Esto es lo que diferencia una conversación de coaching de una charla cualquiera. ¿Qué te gustaría cambiar?

Objetivo: Busca el «¿para qué?» del tema a tratar.

Un objetivo debe ser específico, sin lugar a dudas. De esta forma se facilita el cumplimiento de metas.

Requisitos que los objetivos deben cumplir:

Ser específico.- Por ejemplo: «Voy a ponerme en forma» no es un objetivo específico. «Voy a correr 30 minutos de lunes a viernes», sí es específico.

 

Ser medible y calculable.- ¿Cómo mediré el progreso?

Ser alcanzable (con palabras de acción).- ¿Cómo se puede lograr la meta?

Ser realista y relevante.- ¿Es posible alcanzar esta meta considerando los recursos disponibles?

Considerar el tiempo limitado.- ¿Cuándo se logrará la meta?

Tener en cuenta la realidad.- Es entender con precisión la situación actual, es decir, la realidad descriptiva de los hechos respecto al tema a tratar. En esta fase, el coach pregunta para separar los «hechos» de las «opiniones», y  explora los puntos fuertes y débiles del cliente.

Se plantean preguntas como: ¿Qué está pasando para ti en este momento?, ¿qué has hecho hasta hoy para remediarlo?

Tener en cuenta las opciones.- Esta etapa ayuda a tomar conciencia de las numerosas posibilidades que existen en la vida humana y espiritual; no implica encontrar la respuesta correcta, sino crear y hacer una lista de acciones que nos conduzcan al objetivo como sea posible, y que fluyan sin juzgarlas.

El coach puede compartir sugerencias u opciones, solo cuando no se le ocurra nada más al cliente.

¿Qué puedes hacer de manera diferente?

Tener compromiso.- Ayuda al cliente a seleccionar las opciones más adecuadas y, a partir de allí,  guiarlo hacia un plan de acción.

Un plan de acción es una lista con las etapas, las acciones que la persona tiene que emprender para obtener los resultados esperados.

El cliente y el coach exploran obstáculos y maneras de superarlos, asegurando un verdadero compromiso del cliente hacia la acción.

Plan de acción: ¿qué se va a hacer?, ¿cómo se va a hacer?, ¿cuándo se va a hacer?, ¿quién lo va a hacer?, ¿dónde se va a hacer?

Sin compromiso no hay acción, sin acción no hay coaching, y sin acción y perseverancia no hay cambio.

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